martes, 11 de diciembre de 2007

¿Qué hace un maestrillo?

Mociones de un magisterio

Edwin R. Moscoso, S.J. (El parce)

Hablar de la etapa de magisterio, para mí, significa en primer lugar, darme tiempo para aterrizar la experiencia de Dios en una obra concreta de la Compañía de Jesús. La búsqueda constante de la voluntad de Dios toma forma cuando en nuestras vidas nos encontramos con situaciones y personas concretas que nos exigen hacer realidad eso de “ser hombres para los demás”.

Mi magisterio, en el Colegio San Gabriel de Quito, ha resultado una experiencia rica en apostolado pastoral, intelectual y espiritual. Volver al colegio donde tuve la suerte de graduarme hace algunos años es algo así como devolver en algo todo el bien recibido durante los años de colegio y en la formación como jesuita.

Con el paso del tiempo, todos los lugares, experiencia y personas con las que uno se encuentra se van haciendo parte de mi familia, de mi vocación, de mi modo de ser religioso en el Ecuador. Y, sin embargo, queda la sensación de comprender que aún hay mucho que hacer por la juventud, por nuestros colegios, por nuestro país. Que seguimos necesitando jóvenes comprometidos con nuestra realidad, con los que más necesitan.

Como una etapa hacia el sacerdocio este tiempo de “maestrillo” es algo así como una miniatura de lo que siempre he deseado hacer: estar al servicio de los que nos necesitan. Esto de ser jesuita y estar colaborando con los jóvenes en el San Gabriel es, en definitiva, un regalo digno de agradecer porque me hace feliz. El Señor, irá configurando nuestros caminos en la vida así: en la medida en que seamos felices…



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