Mi experiencia de campamentos
Carolina Banda
Colegio San Luis Gonzaga
El CEL (Campamentos Ecuatorianos Loyola) es una de las experiencias más gratificantes que he tenido en mi vida, ya que he podido compartir maravillosos momentos con personas únicas, las cuales me han enseñado que lo mas importante en este mundo no son las cosas materiales, sino compartir nuestro tiempo realizando actividades para servir a los demás, en las que encontremos el verdadero sentido de nuestra existencia.
Los campamentos me han cambiado por completo, he aprendido muchísimas cosas que no se aprenden en la vida diaria, no han sido tan solo unos fines de semana con un grupo de compañeros, han sido una herramienta para ser más amiga, mejor hija y formarme como una persona integral, ahora tengo más claro mi proyecto de vida y de qué manera puedo aportar para que la realidad de mi país cambie.
Han sido tantas las anécdotas que he vivido en estos años, tantas las alegrías que he podido compartir con mis amigos, digo amigos porque para mi todas las personas que he conocido en este grupo no son sólo compañeros sino seres de luz que me han marcado profundamente, hay momentos sencillos que encierran los tesoros más grandes como comer alrededor de la cocina que costo tanto esfuerzo levantar, y aunque la comida no ha sido la mejor en ocasiones, nos hemos llenado con la satisfacción del trabajo bien realizado, como olvidar la majestuosa fogata en la que han estado presentes nuestros sueños y anhelos que siempre arderán en nuestros corazones. En fin, el CEL me ha enseñado a amar profundamente a mi colegio y “Ser más para servir mejor”.
Los campamentos me han cambiado por completo, he aprendido muchísimas cosas que no se aprenden en la vida diaria, no han sido tan solo unos fines de semana con un grupo de compañeros, han sido una herramienta para ser más amiga, mejor hija y formarme como una persona integral, ahora tengo más claro mi proyecto de vida y de qué manera puedo aportar para que la realidad de mi país cambie.
Han sido tantas las anécdotas que he vivido en estos años, tantas las alegrías que he podido compartir con mis amigos, digo amigos porque para mi todas las personas que he conocido en este grupo no son sólo compañeros sino seres de luz que me han marcado profundamente, hay momentos sencillos que encierran los tesoros más grandes como comer alrededor de la cocina que costo tanto esfuerzo levantar, y aunque la comida no ha sido la mejor en ocasiones, nos hemos llenado con la satisfacción del trabajo bien realizado, como olvidar la majestuosa fogata en la que han estado presentes nuestros sueños y anhelos que siempre arderán en nuestros corazones. En fin, el CEL me ha enseñado a amar profundamente a mi colegio y “Ser más para servir mejor”.








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